Periodismo, Hegemonía y Constituyente // VENEZUELA - noticiasvirales

martes, 27 de junio de 2017

Periodismo, Hegemonía y Constituyente // VENEZUELA


La libertad de expresion en Venezuela durante la  hegemonía del chavismo-madurismo ha sido claramente  anticonstitucional.

El norte de la hegemonía gramsciana siempre fue  la dictadura actual, la censura y la autocensura; y su deriva  totalitaria  no sólo ha implicado la vulneración de la libertad de  expresión, sino también  la conculcación de la privacidad, como  expresión de la voluntad de invadir todos los dominios públicos y  privados del individuo, más allá de los definidos tradicionalmente  como típicamente comunicacionales.

La informática y  en general las tecnologías de la información y la comunicación, han  servido a las metas de un poder autoritario con tendencias  totalitarias que algunos califican de tiránico. El cerco y el blackout informativo impuesto por la censura y  autocensura en los medios de radiodifusión masivos se han evidenciado  radicalmente con la intensiva resistencia y protesta cívica que se  inauguró en el mes de abril de 2017. El régimen  actual acabó con el  carácter instantáneo y simultáneo de la noticia televisiva y ha  limitado grandemente el acceso a la información en distintos medios y  canales. La política oficial ha impulsado el cierre directo de ciertos  medios independientes y ha  obstaculizado el acceso al papel en los  medios impresos, coadyuvando al cierre indirecto de otros medios.

Además, podemos mencionar el bloqueo y hackeo de algunos sitios web o  la ralentización estratégica del servicio de internet, que de por sí  es uno de los más lentos del mundo. De hecho, se ha erigido una barrera de acero a la información pública de cualquier tipo, desde la  estrictamente económica (BCV) hasta la epidemiológica (MPPS). Si a  esto le añadimos la propaganda sistemática del sistema de  medios oficialista, comprendemos los orígenes de las consuetudinarias  pos verdades o neomentiras totalitarias.

Algunos medios de comunicación han sido adquiridos por  boliburgueses o testaferros del oficialismo y han presentado una falsa  imagen de equilibrio y neutralidad. En los medios audiovisuales han  desaparecido los programas de opinión y el periodismo de investigación  brilla por su ausencia. En su resistencia democrática, los ciudadanos  han contrarrestado esta situación con el uso de  las redes sociales y  con el acceso parcial y limitado al periodismo independiente que ha  resurgido en los últimos años, y al periodismo tradicional, nacional  (El Nacional Web, Tal Cual, entre otros) y regional; que ha logrado  sobrevivir a pesar de todos los embates gubernamentales. Lo cierto es  que un grueso número de periodistas han decidido dignificar su  profesión y han procedido a consumar proyectos de periodismo digital  independiente con resultados loables. Por una parte, podemos resaltar  a Efecto Cocuyo, Vivo Play, VPI, Caraota digital, El Pitazo, el  Servicio de Información Pública y El Estímulo. Por otra parte, podemos  mencionar también a La Razón, La Patilla, Runrunes, Opinión y  Noticias, Crónica 1, El Venezolano TV y Maduradas.

Dentro de este  periodismo alternativo, corajudo y libertario, cabría agregar sus  expresiones radiales.  El trabajo de todos estos medios no ha sido nada fácil en un contexto  sociopolítico signado por  el irrespeto de los derechos civiles de la  ciudadanía y el terrorismo de un estado forajido.  Los reporteros de  estos medios se han presentado en las manifestaciones pacíficas de la  oposición venezolana para registrar la represión brutal de los cuerpos  policiales y paramilitares del régimen de Maduro. Con ello, han sido  flanco de agresiones físicas, humillaciones, robos de equipos  audiovisuales y todo tipo de maltratos por parte de la envilecida  Guardia Nacional Bolivariana.  Allí donde la contra información  oficialista intenta confundir y la emocionalidad vehiculada por la  información ciberciudadana puede obnubilar; este periodismo acota,  verifica y confirma las fuentes pertinentes.

La hegemonía se ha instaurado en todos los ámbitos de la sociedad y en  la comunicación en particular, sobre la base del irrespeto de la  constitución del año 1999, la cual consagra la comunicación libre y plural, garantiza la información veraz y oportuna, y prohíbe la  censura, además de establecer el habeas data o protección de la data  de carácter personal.

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