La libertad de expresion en Venezuela durante la hegemonía del chavismo-madurismo ha sido claramente anticonstitucional.
El norte de la hegemonía gramsciana siempre fue la dictadura actual, la censura y la autocensura; y su deriva totalitaria no sólo ha implicado la vulneración de la libertad de expresión, sino también la conculcación de la privacidad, como expresión de la voluntad de invadir todos los dominios públicos y privados del individuo, más allá de los definidos tradicionalmente como típicamente comunicacionales.
La informática y en general las tecnologías de la información y la comunicación, han servido a las metas de un poder autoritario con tendencias totalitarias que algunos califican de tiránico. El cerco y el blackout informativo impuesto por la censura y autocensura en los medios de radiodifusión masivos se han evidenciado radicalmente con la intensiva resistencia y protesta cívica que se inauguró en el mes de abril de 2017. El régimen actual acabó con el carácter instantáneo y simultáneo de la noticia televisiva y ha limitado grandemente el acceso a la información en distintos medios y canales. La política oficial ha impulsado el cierre directo de ciertos medios independientes y ha obstaculizado el acceso al papel en los medios impresos, coadyuvando al cierre indirecto de otros medios.
Además, podemos mencionar el bloqueo y hackeo de algunos sitios web o la ralentización estratégica del servicio de internet, que de por sí es uno de los más lentos del mundo. De hecho, se ha erigido una barrera de acero a la información pública de cualquier tipo, desde la estrictamente económica (BCV) hasta la epidemiológica (MPPS). Si a esto le añadimos la propaganda sistemática del sistema de medios oficialista, comprendemos los orígenes de las consuetudinarias pos verdades o neomentiras totalitarias.
Algunos medios de comunicación han sido adquiridos por boliburgueses o testaferros del oficialismo y han presentado una falsa imagen de equilibrio y neutralidad. En los medios audiovisuales han desaparecido los programas de opinión y el periodismo de investigación brilla por su ausencia. En su resistencia democrática, los ciudadanos han contrarrestado esta situación con el uso de las redes sociales y con el acceso parcial y limitado al periodismo independiente que ha resurgido en los últimos años, y al periodismo tradicional, nacional (El Nacional Web, Tal Cual, entre otros) y regional; que ha logrado sobrevivir a pesar de todos los embates gubernamentales. Lo cierto es que un grueso número de periodistas han decidido dignificar su profesión y han procedido a consumar proyectos de periodismo digital independiente con resultados loables. Por una parte, podemos resaltar a Efecto Cocuyo, Vivo Play, VPI, Caraota digital, El Pitazo, el Servicio de Información Pública y El Estímulo. Por otra parte, podemos mencionar también a La Razón, La Patilla, Runrunes, Opinión y Noticias, Crónica 1, El Venezolano TV y Maduradas.
Dentro de este periodismo alternativo, corajudo y libertario, cabría agregar sus expresiones radiales. El trabajo de todos estos medios no ha sido nada fácil en un contexto sociopolítico signado por el irrespeto de los derechos civiles de la ciudadanía y el terrorismo de un estado forajido. Los reporteros de estos medios se han presentado en las manifestaciones pacíficas de la oposición venezolana para registrar la represión brutal de los cuerpos policiales y paramilitares del régimen de Maduro. Con ello, han sido flanco de agresiones físicas, humillaciones, robos de equipos audiovisuales y todo tipo de maltratos por parte de la envilecida Guardia Nacional Bolivariana. Allí donde la contra información oficialista intenta confundir y la emocionalidad vehiculada por la información ciberciudadana puede obnubilar; este periodismo acota, verifica y confirma las fuentes pertinentes.
La hegemonía se ha instaurado en todos los ámbitos de la sociedad y en la comunicación en particular, sobre la base del irrespeto de la constitución del año 1999, la cual consagra la comunicación libre y plural, garantiza la información veraz y oportuna, y prohíbe la censura, además de establecer el habeas data o protección de la data de carácter personal.

No hay comentarios:
Publicar un comentario